martes, 29 de septiembre de 2015
jueves, 23 de abril de 2015
FIESTAS ROMANAS
FIESTAS
El poeta romano Ovidio escribió
en la madurez de su vida un calendario poético llamado Fastos, donde describe las diversas
fiestas romanas y las leyendas relacionadas con cada una de ellas.
Escribió un libro por cada mes del año de los que sólo se conservan los
seis primeros.
Los romanos llamaban feriae a
las fiestas.
La asistencia a las ceremonias era pública pero no obligatoria.
Se interrumpía el comercio, el trabajo y los procesamientos, además de que
se debían evitar las pendencias y las peleas de particulares.
Los esclavos efectuaban sus labores y también algunos animales, con
excepción de los equinos,(los caballos).
Las fiestas
tenían por lo general un carácter religioso (el historiador griego Polibio dice
que los romanos eran más religiosos que los mismos dioses).
Se organizaban tumultuosas procesiones en las que los protagonistas
llevaban máscaras que representaban a los genios de la Tierra y la fecundidad.
Se cree que estos cortejos dieron origen a las representaciones de teatro.
Los magistrados prometían más juegos y festividades para ser elegidos y se
crearon nuevas fiestas.
Los magistrados que se encargaban de la organización de los
juegos debían pagarlos.
Para rivalizar entre sí los magistrados elevaron los gastos de los juegos a
grandes sumas, con la esperanza de asegurarse su elección como cónsules.
Para obtener el
voto se fue imponiendo un regalo voluntario, consistente en un combate de gladiadores,
pagado del bolsillo particular del aspirante.
Un combate de gladiadores costaba 720.000 sestercios como mínimo, y esto
era la medida de la capacidad del aspirante frente al pueblo.
LA VESTIMENTA DE ROMANOS
Las mujeres:
Las mujeres
llevaban una estola sobre una túnica fina.
Los
ciudadanos más pobres:
Los
ciudadanos más pobres vestían con una túnica simple
Los otros
ciudadanos:
Los otros
ciudadanos llevaban una toga de lana blanca sobre la túnica, estos ciudadanos
no eran tan pobres y se podían permitir este tipo de ropa.
Los
senadores:
Los
senadores llevaban una toga blanca con riletes
púrpuras.
El ejercito:
Los
centuriones y oficiales del ejercito llevaban una coraza (loriga) con un
cinturón de tiras de cuero. También llevaban un sombrero con penacho (crista).
ALIMENTACIÓN DE ROMANOS
Gastronomía:
La enorme
expansión de éste último, que trajo muchos hábitos nuevos y técnicas de cocina.
Las diferencias entre las clases sociales no eran tan significativas.
Ientáculum (desayuno):
Originalmente
estaba compuesto de tortas planas y redondas de farro (un grano de cereal
emparentado al trigo) con algo de sal; en las clases altas también había
huevos, queso y miel, así como leche y
fruta.
Prándium (mediodía):
Este
almuerzo era más rico y consistía, en su mayoría, de las sobras de la cena del
día anterior
Cena:
Entre los
miembros de las clases altas, quienes no hacían trabajos manuales, se hizo
costumbres, hacer todas las obligaciones en la mañana.
Sobre las 3 de la tarde comenzaba la cena.
Especialmente en el período de los reyes y la república temprana la cena consistía
esencialmente en un tipo de gachas, las puls.
Las clases
más ricas comían su puls con huevo, queso y miel, y ocasionalmente, carne y
pescado.
A lo largo
de los años, la cena se dividió en dos platos, uno fuerte y un postre con fruta
y mariscos.
EL DÍA DE UN ROMANO Y LOS CUIDADOS PERSONALES
La
verdad es que los romanos no se aseaban demasiado ni lavaban la ropa tan a menudo como creemos o, al menos, como sería deseable. Si a esto añadimos que
se lavaban los dientes con orines y solían degustar la nauseabunda salsa de
pescado ”garum” podemos hacernos una idea de la pestilente atmósfera que se
desprendía y respiraba en las aglomeraciones.
A
falta de jabón, que aún no se había inventado, los romanos empleaban aceites y
compuestos de sosa (aphonitrum), y en lugar de esponjas, placas arqueadas con
las que se rascaban la piel. Las toallas las había de baño (sabana),de
rostro(faciales)y de pies (pedale).
Sólo las casas de los muy ricos disponían de algo parecido a
un baño (lavatrina ), aunque muchos otros poseían una bañera
portátil que instalaban en la habitación
contigua a la cocina para disponer de agua caliente con más comodidad.
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