FIESTAS
El poeta romano Ovidio escribió
en la madurez de su vida un calendario poético llamado Fastos, donde describe las diversas
fiestas romanas y las leyendas relacionadas con cada una de ellas.
Escribió un libro por cada mes del año de los que sólo se conservan los
seis primeros.
Los romanos llamaban feriae a
las fiestas.
La asistencia a las ceremonias era pública pero no obligatoria.
Se interrumpía el comercio, el trabajo y los procesamientos, además de que
se debían evitar las pendencias y las peleas de particulares.
Los esclavos efectuaban sus labores y también algunos animales, con
excepción de los equinos,(los caballos).
Las fiestas
tenían por lo general un carácter religioso (el historiador griego Polibio dice
que los romanos eran más religiosos que los mismos dioses).
Se organizaban tumultuosas procesiones en las que los protagonistas
llevaban máscaras que representaban a los genios de la Tierra y la fecundidad.
Se cree que estos cortejos dieron origen a las representaciones de teatro.
Los magistrados prometían más juegos y festividades para ser elegidos y se
crearon nuevas fiestas.
Los magistrados que se encargaban de la organización de los
juegos debían pagarlos.
Para rivalizar entre sí los magistrados elevaron los gastos de los juegos a
grandes sumas, con la esperanza de asegurarse su elección como cónsules.
Para obtener el
voto se fue imponiendo un regalo voluntario, consistente en un combate de gladiadores,
pagado del bolsillo particular del aspirante.
Un combate de gladiadores costaba 720.000 sestercios como mínimo, y esto
era la medida de la capacidad del aspirante frente al pueblo.
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