jueves, 23 de abril de 2015

EL DÍA DE UN ROMANO Y LOS CUIDADOS PERSONALES



La verdad es que los romanos no se aseaban demasiado ni lavaban la ropa tan a  menudo como creemos o, al menos,  como sería deseable. Si a esto añadimos que se lavaban los dientes con orines y solían degustar la nauseabunda salsa de pescado ”garum” podemos hacernos una idea de la pestilente atmósfera que se desprendía y respiraba en las aglomeraciones.



A falta de jabón, que aún no se había inventado, los romanos empleaban aceites y compuestos de sosa (aphonitrum), y en lugar de esponjas, placas arqueadas con las que se rascaban la piel. Las toallas las había de baño (sabana),de rostro(faciales)y de pies (pedale).






Sólo las casas de los muy ricos disponían de algo parecido a un  baño (lavatrina ),  aunque muchos otros poseían una bañera portátil que instalaban en la habitación  contigua a la cocina para disponer de agua caliente con más comodidad.

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